De dónde volviste, por qué volviste, para qué…
Estabas en la oscuridad vacilante de una llama mal apagada,
en las intenciones rotas,
en la sangre que chorreaba de cada latido moribundo,
en las imágenes borroneadas de los sueños que tanto amaba,
allí estabas…
en toda la mierda que tuve que extirpar de mi pecho,
esa mierda que prometía ser mi dicha.
Dolió jodidamente…
Ahora reviso todos los residuos que no deseche por el cansancio,
los retazos de mi fe destruida,
y la esperanza de que de la tierra erosionada surja pastura fresca;
y a tu vuelta soy testigo de un nacimiento agonizante,
que destrozaré para no presenciar su miseria.
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